La familia ante la incertidumbre

Cuando los inexorables caminos de la historia nos han llevado al impensado punto de descubrir que el superhombre posmoderno, capaz de crear y recrearse, cae delante de nuestros ojos como ídolo con pies de barro ante la aparición de un minúsculo organismo que lo sacude, estremece y desconcierta, creemos importante dar un espacio a la reflexión sobre el “yo” personal y por qué no, sobre el “yo” filial que como padres nos corresponde.

En efecto, los tiempos han dispuesto que la familia se recluya, que se vuelque casa adentro y que descubra entonces circunstancias y experiencias que a lo mejor nunca supimos claramente dimensionar. Las carreras y gritos permanentes de los niños, las disputas y peleas entre hermanos, el encierro a hibernar del adolescente, nos pueden resultar carga pesada y difícil de manejar ahora que los debemos vivir las 24 horas de cada día y que, acaso por la sorpresa, nos desborda.

Pero lo que no podemos olvidar es que somos padres, y padres con responsabilidad sobre esos a los que debemos trasmitir equilibrio, serenidad y eficiencia. Lo importante establecer una rutina, un horario de acciones y una entrega de responsabilidades para que cada quien tenga algo que hacer, ocupe su mente y no quede aislado del quehacer familiar. Los hijos han de sumar y han de sumarse a las actividades programadas y que realicemos.

Tener que hacer resulta clave para evitar las ansiedades, la incertidumbre y el desconcierto, por ello resulta importante que se generen espacios para el encuentro de todos para las actividades individuales y para que cada quien ocupe su lugar cerrando las puertas a la depresión que puede ocasionar un sentimiento de encierro.

Los padres con su ejemplo y mesura son pieza clave para que ellos, los hijos, vivan y entiendan el momento actual, conociendo los riesgos y asumiendo las responsabilidades que a cada quien le competen para no contagiar y no contagiarse. Deben ser claras las consignas y los roles cumplidos a cabalidad para sobrevivir de manera feliz en familia.

 

Dr. Abelardo García Calderón

 

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