Tiempo de pensar

Aunque según el calendario faltan algunos meses para el inicio del año lectivo 2021-2022, creemos que es buen tiempo ya para que las autoridades comiencen a pensar sobre cómo ha de ser ese próximo reencuentro del mundo educativo.

En efecto, nos hemos pasado todo un año de estudios en la costa sin clases presenciales, los niños y jóvenes desde sus casas siguiendo a distancia de manera virtual sus clases, viviendo en una burbuja y sintiendo los estragos del aislamiento y la soledad.

Es bueno preocuparse por la salud pero debemos recordar que también existe una salud psicológica a la que se debe atender. Los niños comienzan a irritarse, están de alguna manera inconformes con el año que les ha correspondido vivir y no siempre encuentran la forma adecuada de manifestarlo. Por ello creemos que es importante el ir comprendiendo que un año más de estudios desde sus casas no sería sostenible y sus efectos pudieran ser calamitosos.

Los niños necesitan interactuar con sus pares, desenvolverse en lo que es su mundo natural, expresarse en libertad, en fin, cumplir con todo aquello que se realiza en el mundo escolar. A esto debemos agregar que no todos asimilan de buena forma la educación a distancia.

Ya sea porque no prestan atención o porque no tienen la presión competitiva del grupo o porque no siente el empuje y motivación diaria del profesor, hay estudiantes que pedagógicamente se han dejado caer y no son pocos. Los daños en el mundo del aprendizaje para algunos han sido muy grandes y no pueden agigantarse más de lo que ya se vive.

Es importante que nuestras autoridades vayan pensando en lo necesario que resulta para la salud mental de niños y adolescentes el reencuentro con la clase presencial, buscar alternativas, diseñar protocolos, establecer medidas y límites, y todo lo que se quiera, pero no puede pensarse que los estudiantes puedan seguir aislados e iniciar otro año lectivo en las mismas precarias condiciones.

Es tiempo ya de pensar en aquello para sanar los daños psicológicos que se han causado.

 

Dr. Abelardo García Calderón

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