Adviento

Cuando los días nos acercan a la Navidad, nuestra fe nos lleva a vivir el tiempo de Adviento, tiempo de reflexión y fundamentalmente de espera, para que cada uno de nosotros procesemos el gran significado del Dios hecho niño que nace para redimir al hombre.

En esta espera se abre una temporada de preparación para que entremos en sintonía con aquellos grandes valores que se avivan en los tiempos de la Natividad, espera que supone una antesala, un trabajo interior en nosotros mismos, y que se constituye sin duda en un proceso de campo que nos hace más espirituales, más solidarios, más humanos.

Si bien lo dicho anteriormente, tiene que ver más con lo religioso que con lo pedagógico, debemos de ello obtener la lección para que ciertamente esta época del año nos sirva para trabajar en la mente y el corazón de nuestros niños y jóvenes a fin de que aprendan a esperar, aprendan a reflexionar y aprendan a vivir.

Estas generaciones, acostumbradas al aquí y ahora, a que con un clic encuentran soluciones, satisfacciones por la información buscada, les viene muy bien aprender a procesar lo que es la espera, ese tiempo de expectativa, de esperanza, que será colmado en el tiempo oportuno, en el momento oportuno.

La ansiedad se ha vuelto parte de la vida de los pequeños y adolescentes. Se desesperan si buscan y no encuentran, se decepcionan si lo pedido no llega pronto, de inmediato; se desaniman fácil cuando las cosas no se les dan y molestan. No tienen paciencia, no se les acostumbró a esperar y a vivir un proceso para llegar a la conclusión.

Por ello, creemos importante que es bueno aprovechar este tiempo de Adviento, de espera, para trabajar en sus mentes, sus expectativas y sus ilusiones, para que las vivan como un avanzar, interiorizando que se evoluciona hasta ir al encuentro pasando por distintas etapas,  por distintas emociones, por distintos momentos.

Que el Adviento nos sirva para trabajar en la espera, en la ilusión paciente y en la valoración del proceso, así ayudaremos mucho a estas generaciones inmersas en la inmediatez.

Dr. Abelardo García Calderón

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