Peras al olmo

En los últimos tiempos y motivados por los distintos incidentes de indisciplina social, tales como fiestas clandestinas, irrespeto de aforos, aglomeraciones de todo tipo, etc., hemos escuchado a miembros del COE, a autoridades en general, a periodistas y presentadores de televisión, repetir una y otra vez un pedido, una palabra: responsabilidad.

Sí, todos los días la palabra resuena dirigida a una ciudadanía que parece sorda ante el llamado e indiferente ante los riesgos que se corren; sin darnos cuenta estamos pidiendo “peras al olmo”, pues mal pueden entregar responsabilidad, generaciones que crecieron y fueron educadas en la indisciplina y en la irresponsabilidad. Niños que crecen sin normas claras, sin cancha trazada, sin un marco conductual, mal pueden de adultos entregar lo que no tienen.

Cuando al niño le exoneramos de cumplir la tarea porque tuvo una fiesta familiar, cuando la venta de respuestas de un examen hecha por un adolescente es tomada como emprendimiento, cuando el irrespeto se vuele gracia y merece risas, aplausos y festejos, en fin, cuando no hay horarios, organización cotidiana y cabal seguimiento de consignas, estamos sin duda construyendo y facilitando la irresponsabilidad.

Cuando educamos sin marco disciplinario, cuando el profesor pierde autoridad frente al alumno, cuando los padres dan la razón siempre a los hijos aunque no la tengan y esto va en detrimento de otros, llámense compañeros, autoridades escolares o empleados, estamos haciendo crecer a niños y jóvenes sin una disciplina que les exija buen comportamiento y el responder por sus actos.

¡Que nos extraña entonces, que no se acaten normas, que no se escuchen ruegos, que no se cumplan disposiciones¡, si les hemos permitido crecer en una libertad permisiva y bajo la mirada del dejar hacer, dejar pasar.

¿Queremos gente responsable? formemos en responsabilidad, ¿Queremos ciudadanos que cumplan? formemos con disciplina para así poder obtener los frutos que se desean en ocasiones como las que vivimos.

Trabajemos más en los niños y jóvenes si queremos obtener mejores ciudadanos.

 

Dr. Abelardo García Calderón

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