El Estudio de Casos

Según Selma Wassermann, los casos son materiales curriculares que demandan a los estudiantes un procesamiento mental de orden superior, y los inducen a reflexionar sobre los puntos importantes del currículum. En la actualidad es viable para casi todas las materias.

Esta autora hace las siguientes advertencias a aquellos docentes que adopten el estudio de casos como estrategia didáctica:

  • Sólo es conveniente adoptarla  si se está convencido de que será beneficiosa para los alumnos y para el docente mismo.
  • Es necesario esforzarse en el desarrollo de las habilidades para la enseñanza de la discusión. Estas habilidades no surgen de un día para otro, a veces ni siquiera a lo largo de un año. Si estos resultase insatisfactorio para el docente, es conveniente reconsiderar la posibilidad de implementar la estrategia.
  • El estudio de casos es una estrategia que funcionará en la medida en que el docente la haga funcionar. No se trata de un método automático.
  • Ninguna innovación educativa, por más prometedora que pueda parecer, resulta totalmente exitosa. Siempre habrá alumnos que odien los casos y prefieran una clase expositiva por parte del docente; habrá días en los que no se formularán preguntas adecuadas o que los alumnos se encuentren desganados.

Las preguntas críticas

Una vez presentado el caso, el docente debe desafiar a los alumnos con preguntas que los obliguen a examinar ideas importantes, nociones y problemas relacionados con el caso, etc. Estas preguntas requieren, por parte de los estudiantes,  una reflexión inteligente sobre los problemas.

Las preguntas críticas contribuyen a que los alumnos adquieran el hábito de pensar y de reflexionar.

El interrogatorio acerca del caso

Si bien la calidad del caso es fundamental para despertar el interés de los estudiantes, también es una condición esencial la capacidad del educador para conducir a discusión y, de esta forma, ayudar a los alumnos a realizar un análisis y una comprensión mucho más profunda del caso planteado.

Seguramente, al culminar la clase destinada al interrogatorio final sobre el caso, los problemas planteados en las preguntas críticas estarán lejos de haber sido resueltos. Pero esto resulta ser en sí mismo un aprendizaje para los niños: aprenden que las cuestiones complejas no se prestan a soluciones impecables y únicas.

Cabe advertir que el docente debe abstenerse de brindar su opinión respecto del caso planteado, para no influir ni obstaculizar el pensamiento de los alumnos.

La etapa del interrogatorio en plenario requiere, por parte del docente, habilidad para escuchar a los alumnos e interpretar lo que intentan decir, resumir sus ideas. Además, debe formular preguntas que conduzcan a los niños a exámenes inteligentes del caso planteado, organizar la discusión, respetar las ideas de todos los alumnos, mantener la discusión bien encaminada, evitar inducir a los alumnos hacia lo que pueden pensar, no juzgar las ideas expresadas por los niños.

Las actividades de seguimiento

Es probable que los alumnos requieran más datos al docente, pero como no se les proporciona respuestas, la ambigüedad crece y la tensión aumenta. Es entonces que “saber”  se vuelve imperioso, y los niños se motivan para buscar más información.

Referencia Bibliográfica: Falieres, Nancy y  Antolin Marcela (2003) ¿Cómo mejorar el aprendizaje en el aula y poder evaluarlo? Buenos Aires, Argentina. 2003

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