Padres sobreprotectores, consejos para criar hijos independientes

Escrito por: Roberto Sánchez – Psicólogo del IPAC

La manera en que los padres crían a sus hijos influye directamente en las habilidades, destrezas y aptitudes que estos pueden alcanzar. Por ejemplo, saltar, correr, socializar con sus pares, lidiar con la frustración, son algunas de las características que podrían verse inhibidas o potenciadas gracias a una crianza determinada. 

Si bien es cierto, como jefes de familia existe la obligación de suplir ciertas necesidades económicas y emocionales. Sin embargo, todo tiene un límite, y no medir estos puede traer cuestiones negativas en el pleno desarrollo de los niños y jóvenes. 

¿Cómo puedes evitar ser un padre sobreprotector e identificar la delgada línea entre lo justo y la demasía del apego?

 

En las siguientes líneas encontrarás varias ideas que te pueden ayudar: 

  • Cuidado con las constantes negativas e indirectos cuestionamientos a su autonomía:

Expresiones como “no puedes hacer esto”, “déjame a mí” o “permite que yo lo resuelva” suelen ser comunes en la crianza de padres sobreprotectores. Estas frases que podrían parecer sin importancia, terminan mermando en la capacidad para resolver problemas. 

Toma en cuenta que los niños que se ven sometidos a constantes negativas e indirectos cuestionamientos a su capacidad de ser autónomos, pierden justamente su independencia. 

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Es necesario que te ubiques en la mitad y decidas entre lo que pueden y no pueden hacer sin ocupar uno u otro extremo. Permitir que afronten problemas solos, dentro de lo adecuado para su edad, puede ser esencial para su desarrollo pleno. 

  • Pensar que las malas experiencias son dañinas: 

Es muy común que creas que las malas experiencias son enteramente negativas y dañinas, por ejemplo pensar que, el llanto, negarle algo e incluso caerse, son escenarios que deben ser evitados a toda costa sin importar los medios para alcanzarlo. Realmente es todo lo contrario, a veces el error puede ser el mejor maestro. 

Por lo general, las personas no aprendemos algo nuevo cuando las cosas salen bien, nos regocijamos en nuestro triunfo y ahí nos quedamos, es decir, ¿qué podemos aprender cuando todo lo que debió salir bien así lo hizo? 

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Al contrario del éxito, el fallo expone, muestra grietas y debilidades, las cosas que debimos hacer y decir de una mejor manera, etc. Tienes que discernir la cara positiva del error, no necesariamente tiene que ser perjudicial. Es imperativo aprovechar las lecciones que dejan esos errores para quizá en el futuro volver a fallar, pero fallando mejor, es una lección que muchas veces el triunfo no te presta. 

Recuerda, no puede entrar luz en una habitación sin agujeros. 

  • Vivir preocupado por todo: 

Si alguien vive preocupado por todo, termina por olvidarse de lo verdaderamente importante. Si constantemente vives considerando que hasta las más pequeñas minucias, hasta el más pequeño detalle es relevante y debe inmediatamente ser abordado, con el pasar del tiempo, cuando necesites de toda tu preocupación esta se habrá agotado. 

Entonces, ¿cómo saber qué es lo importante y qué no? este podría ser un ejercicio sencillo, puedes detenerte y preguntar: Si tal cosa sucediera:  

  • ¿Qué es lo peor que podría pasar? 
  • ¿Sería un daño irreversible en la vida de quien me preocupa?

A partir de estas dos preguntas podrías ir diferenciando lo que realmente necesita de tu esfuerzo.  

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En psicología se dice que el niño suele ser la vara para medir cómo va la familia en casa. Todo pensamiento o sentimiento se transmite a los más jóvenes. Si te angustias en demasía, tendrás hijos angustiados, lo mismo para todas y cada una de las emociones. 

Ten presente que la cabeza de hogar debe ser ejemplo y modelo de cómo resolver problemas. Actuar con impulsividad irreflexiva no siempre es la mejor manera de abordar algo. Es necesario que converses con tus hijos, conociendo todos los detalles y dándoles el peso que en realidad merecen a las situaciones que atraviesen. 

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Ten en consideración que lo contingente, la sorpresa o lo inesperado siempre está a la vuelta de la esquina. Vivir en un mundo en que niegues que algo malo pueda pasar en cualquier momento es irracional. 

La vida siempre sorprende para bien y para mal, luchar contra eso es una pelea que inexorablemente perderás. No puedes controlar lo que sucede, pero sí cómo te posicionas ante eso. 

Así mismo, debes tener presente que garantizar una vida sin problemas es imposible. Realiza una crianza brindando herramientas para resolver problemas, más no intentando evitarlos, esta será una tarea ardua y extenuante.

 

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