¿Cuáles son tus heridas emocionales?

Escrito por: Psic. Josselyn Contreras

Para hablar de cicatrices o heridas emocionales, iniciemos con entender a qué llamo cicatriz. Lo definiría como: una capa que se forma por una lesión. Ahora, ¿cuántas capas a lo largo de tu vida has tenido que crear ante tus heridas? 

5 heridas emocionales: 

 

Hagamos un recorrido desde la infancia hasta la vida adulta, para eso me basaré en la teoría de Lise Bourbeau quien habla sobre las 5 heridas emocionales y las aterrizaré a vivencias y ejemplos cotidianos.

 

  • Herida de abandono: 

 

Muchos de nosotros cuando fuimos niños y/o adolescentes tal vez nos sentimos abandonados por nuestros padres, mientras ellos referían que para darnos una mejor calidad de vida debían dejarnos con un cuidador, pero el abandono real no fue ahí, fue cuando ellos llegaron a casa y nos dijeron que estaban tan agotados que no tenían tiempo para nosotros o simplemente no aparecieron en nuestra fiesta de cumpleaños a pesar de haber prometido que irían, justamente ahí fue cuando crearon esa HERIDA DE ABANDONO.

Ahora pregúntate: ¿cómo está repercutiendo en tu vida adulta?, es probable que esa herida haya causado que ahora seas un gran candidato de la dependencia emocional, ya sea con tu pareja o amigos porque esa herida se activa cada vez que interpretas que estás siendo abandonado. 

Ten cuidado, puedes estar atosigando a alguien por miedo a estar solo, producto de que tu herida grita tu miedo.

 

  • Herida del rechazo: 

 

¿Cómo se produce la herida del rechazo? Si constantemente sentiste que tus padres querían más a tus hermanos que a ti o al pedir que te inscriban en fútbol obtuviste como respuesta: “Por gusto, tú no eres bueno, de seguro no vas ni a jugar”, es probable que la herida del rechazo esté latente. Cuestiónate: ¿cómo te está afectando? 

Quizás ahora creas que no eres merecedor de muchas cosas buenas que te pasan, que nadie te va a elegir y en tus relaciones amorosas consideres que no te mereces ese afecto que el otro te demuestra e inconscientemente es muy probable que intentes alejarlo, todo por miedo ya que en tu lógica actual es mejor huir antes que ser rechazado.

Te puede interesar: Malas lecciones, peores ejemplos. 

 

  • Herida de “la humillación” 

 

“Si tan solo fueras inteligente como tu hermana, no tendría que ir siempre a la escuela a hablar con tus profesores”, ¿recordarlo se vuelve doloroso, verdad? 

Si esta herida no ha sanado, ahora que eres adulto es muy probable que se esté repitiendo. Constantemente te críticas, te avergüenzas de ti mismo, piensas: “es mejor pasar desapercibido antes de que los otros se burlen de mi” o en el otro extremo es probable que seas tú quien humilla, porque es más fácil burlarse del otro antes que recordar tus propios traumas.

 

  • Herida de la traición

 

Para saber si se ha generado, debemos recordar cuántas veces nuestros padres nos prometieron que nos comprarían los juguetes que queríamos o nos llevarían de viaje a ese lugar tan anhelado a cambio de que tengamos “buenas notas” o “nos portemos bien”. Sin embargo, a pesar de que lo hicimos, ese viaje o juguete nunca llegó y cuando preguntábamos la respuesta era: “es tu obligación estudiar” o la frase más conocida “no tengo por qué premiarte para que hagas caso”. Justamente ahí, sin darse cuenta nuestros padres nos crearon una gran herida producto de “LA PROMESA ROTA”.

Te puede interesar: Emociones que curan: ¿cómo sanar heridas emocionales?

 

Esta herida nos volvió niños desconfiados porque nuestros primeros referentes nos enseñaron la traición, generando que ahora nos mostremos desconfiados ante las promesas de los otros, todo porque no dejaremos “que nos dañen”. 

Por ejemplo: si ahora estás en una relación, es posible que sientas la necesidad de que tu pareja debe estar comunicándote constantemente lo que hace y te mande “pruebas” para confiar. Si es la forma en la que estás actuando, analiza qué tan profunda es tu herida, porque si esa persona no te ha dado bases para desconfiar, estás juzgando a otros por tus vivencias pasadas.

 

  • Herida de la injusticia

 

Esta herida se hace evidente en personas que tuvieron padres fríos y autoritarios, en donde les tocó crecer en un ambiente injusto, sintiéndose inferiores o poco valorados. Al crecer en este ambiente, es probable que en la actualidad tu forma de actuar sea ocultando tus emociones, negándote a tí mismo tu sentir. 

Para defenderte de esta herida, la máscara que has decidido mostrar a la sociedad es actuando con rigidez y perfeccionismo, todo para demostrarles a los otros que sí vales y esto es porque tu herida constantemente te dice que no vales o vales muy poco. 

 

Te puede interesar: ¿Cómo aplicar disciplina positiva en casa?

 

Ahora que ya hemos conocido sobre las heridas emocionales, tal vez te identificaste con alguna de ellas o puede ser que con todas, para eso es necesario que recuerdes que todos cargamos con lesiones, la diferencia es que algunos las hemos trabajado para sanarlas y otros no. 

Recuerda que las personas que actualmente te rodean no necesariamente son las causantes de tus heridas. Si piensas que constantemente todos te abandonan, te rechazan o aparecen personas en tu vida que están ahí solo para lastimarte, eres tú reactivando tus traumas, por ello sé consciente de las cicatrices que tienes y analiza si es momento de sanar, si es un SÍ, entonces es hora de empezar…

 

Te puede interesar: Padres sobreprotectores, consejos para criar hijos independientes. 

 

Sin Comentarios

Publicar un Comentario