COMPETENCIAS INTRAPERSONALES ASUMIR LAS CONSECUENCIAS

Parte de nuestra educación y formación en todos los diferentes niveles, debería tener presente el desarrollo de espacios de reflexión que nos permitan ser conscientes de las consecuencias de nuestras acciones. De este modo, podremos contribuir a enriquecer la capacidad de modelar y gestionar nuestras acciones en pos de nuestro bienestar y el de las otras personas. Una propuesta práctica de neurosicoeducación es hacernos preguntas para ir logrando el desarrollo de este tipo de visión a futuro. Cuanto más apliquemos la reflexión a través de ejercitación, más fácil será para nuestro cerebro el hacerlo. Veamos un ejemplo: Si ante una situación que no es de mi agrado, la resuelvo gritándole a mi (pareja, hijo, empleado, etc.), ¿cuáles considero que serán las consecuencias en el corto, mediano y largo plazo para mí y para el otro? Consecuencias para mi persona: En el corto plazo: …………………….. En el mediano plazo: …………………….. En el largo plazo: …………………….. Consecuencias para la otra persona : En el corto plazo: …………………….. En el mediano plazo: …………………….. En el largo plazo: …………………….. Consecuencias para la relación: En el corto plazo: …………………….. En el mediano plazo: …………………….. En el largo plazo: …………………….. Si este ejercicio se realiza anotando las respuestas y luego se plantea otro modo de afrontar la misma y nuevamente se preguntan las consecuencias ―pero en este caso de un afrontamiento más humano―, nuestro cerebro tendrá la oportunidad de ser consciente de las diferencias de cada una. Esta práctica genera que se vaya consolidando en la memoria la capacidad de conocer las diferencias entre actuar viendo a futuro o sólo en el aquí y ahora. Si bien en situaciones de estrés pensar en las consecuencias es difícil, si hemos trabajado esta capacidad, contaremos con un buen grupo de neuronas que nos ayudarán a recordar las ventajas de frenar los impulsos. Dra. Patricia Zeas de Alarcón
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