El niño Maestro

De entre los distintos e insondables misterios que por fe hacemos nuestros los cristianos, hay uno en particular que siempre nos ha enternecido y conmovido de manera especial: el Niño Dios.  Sí, ese neonato, ese bebé capaz de ser acunado en los brazos de su madre, desprotegido e indefenso, llevando consigo la doble naturaleza de ser Dios al mismo tiempo que humano.

El creador del universo, el generador de la vida, omnipotente, omnisciente y omnipresente, cubierto en la frágil, indefensa y tierna envoltura de una criatura, nos impacta, nos remece y también, por supuesto, nos enseña.

Él, aún niño, nos forma y nos muestra el camino. Así nos enseña sobre la humildad y sencillez; pudo elegir nacer en cuna de oro, como dice el villancico, pero prefirió un pesebre; pudo aparecer adulto y bajar como un júpiter tronante, pero prefirió mostrarnos el valor de la vida, el prepararnos para ella y el proceso que supone e implica toda misión, el mismo que se asume desde la niñez.

Pudo haber deseado redimirnos y con solo eso lo hubiese realizado, pero prefirió mostrarnos aquello de la entrega personal, del amor a los demás y el sacrificio por el otro.

Nos enseñó a valorar el amor en los cantos angelicales que le anunciaron, y nos muestra de manera palpable su devoción y aprecio por la familia queriendo tener una, creciendo en una y mostrándose como un hijo más.

Fue maestro desde entonces porque abrió nuestras mentes y corazones al encuentro con la verdad, mostrándonos ejemplos de amor y paz, y dejándonos ver los valores requeridos en la vida para crecer y desarrollarse; así nos mostró la fe, la fe de María en las palabras del ángel, la fe de José en las palabras de María y en la recomendación angelical, y nos abrió la puerta de la esperanza.

También nos enseñó a perseverar con ese José peregrino, que tocando puertas encontró las abiertas del establo.

Voluntad, tesón y coraje se nos muestran como necesarios para el largo camino.

Sin duda, el niño nos enseñó que desde su nacimiento fue maestro.

 

Dr. Abelardo García Calderón

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