Otra alternativa (II)

Decíamos, luego de comentar sobre la opción de municipalizar la administración educativa, que podría haber otra posibilidad también ya explorada en otros lares y que ha demostrado eficiencia y mejora de la calidad. Si se fusionan esos modelos con la cooperativa docente, a lo mejor encontramos una buena posibilidad de desarrollar a la educación pública ecuatoriana.

Sí, otra alternativa puede estar en ese tipo de cooperativa, de tal suerte que los profesores de las instituciones fiscales, empoderados frente a ellas, al sentirse administradores y propietarios, se impliquen más afectiva, emocional y activamente en la gestión,  en el cuidado y supervivencia de escuelas y colegios.

El estado de igual manera seguiría entregando los fondos y gestionando las grandes líneas y políticas educativas, pero ya la administración, manejo, gerencia de cada centro, sería entregado al grupo de educadores que laboren en la institución.

Obviamente habría excepciones dadas por el tamaño institucional o la ubicación geográfica, y estas excepciones deberían seguir siendo manejadas por el ministerio.

Al esquema podrían sumarse iglesias, fundaciones, corporaciones que quieran volcarse sobre la opción de educar, rindiendo severas cuentas no solo en lo económico sino en la calidad de los procesos pedagógicos que construyan.

El derecho a la educación de los niños estaría garantizado, la gratuidad de los servicios docentes también, solo habrían cambios en cuanto a los gestores y promotores que reemplazarían al Ministerio, que por cierto, no tiene la obligación de ser el mismo educador, sino de garantizar la cobertura gratuita y eficiente del hecho educativo para todos quienes se inscriban en la educación fiscal.

Con reglas claras y normativas específicas que pongan en práctica las políticas educativas y los objetivos que el Ministerio diseñe, nuevos modelos de administración y gestión educativa deben ensayarse para poder dotar de calidad y desarrollo al universo de nuestra educación pública, en la que ciertamente se educan la mayoría de los ecuatorianos.

 

 

Dr. Abelardo García Calderón

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