Por un cambio de estructura

Ante la inconsulta, irracional e inconveniente creación de las zonas administrativas del  Estado, es preciso alzar la voz y pedir un cambio urgente para conseguir una más clara y precisa administración de la gestión pública, al menos en cuanto hace a la educación, pues ciertamente con la generación de esas zonas lo único que se ha conseguido es trasladar los mismos problemas de la planta central a las plantas zonales.

Decimos que resultó inoportuno e inoperante ese cambio organizativo a franjas zonales, pues cada una de ellas, al extenderse en la horizontalidad geográfica ecuatoriana, debía atender por igual y de manera simultánea a las tres regiones naturales del país, regiones que no solo resultan ser accidentes geográficos claramente diferenciados si no que implican diferentes idiosincrasias, tradiciones, culturas; lo que por supuesto dificulta o genera más requerimientos burocráticos y de toda índole para poder atender, incluso, el currículo que debiera ser diferente para cada región según sus demandas vernáculas, ecológicas y de entorno.

Junto al currículo, la atención de calendarios académicos distintos, de necesidades diferentes marcadas por las realidades locales, el mismo clima que influye en la construcción escolar, son complejidades que sin duda no se analizaron al momento de dar ese giro.

El Ministerio de Educación por supuesto que debe descentralizarse y desconcentrase, pero  en zonas que administrativamente manejen circunscripciones más cercanas y homogéneas entre sí, a fin de encontrar pronta solución y respuestas inmediatas y precisas para los problemas existentes, y dadas por funcionarios que conozcan y manejen el entorno porque de ahí son oriundos o porque lo viven en el día a día.

Dos subsecretarías por región, una norte y una sur, acaso bastarían para darle más orden al actuar ministerial en vez de tantas zonas y al mando de unos cuantos distritos, y sin generar los famosos circuitos que hasta el momento jamás han sido operativos. Así se descentraliza y desconcentra pero ciertamente con mejor criterio y más opción al servicio.

 

Dr. Abelardo García Calderón

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