Rezagos pospandémicos

Si no fuera una campanada de alerta sobre la que hay que trabajar de manera urgente, acaso sería motivo de risa, pues el recuentro con los niños pequeños y no tanto, nos devela las necesidades que estos presentan al momento de realizar las respectivas coordinaciones corporales y de desplazamiento.

En efecto, es curioso cómo se han perdido habilidades. Ver una clase de educación física y caer en cuenta lo extraño y difícil que se les hace a los niños desplazarse, hacerlo con obstáculos, lateralizaciones y pequeños saltos en uno o dos pies, nos habla del sedentarismo y, por tanto, la escasa movilidad que durante los últimos años han tenido. La lentitud en subir o bajar escaleras nos habla de la inseguridad que sienten y la falta de ejercitación que manejan.

Observar cómo a las horas de entrada y salida les cuesta a los niños entre 5 y 6 años manejar en una mano la mochila y al mismo tiempo en la otra la lonchera; esto nos indica la necesidad de trabajar con ellos, adiestrándolos para que recuperen ese andar que necesitan para movilizarse seguros y autónomos. El andar pinguinesco tiene que ser olvidado para dar paso a ese pisar firme y autónomo que ya un niño debería manejar a esas edades.

Otro recuerdo que nos deja la pandemia y en la que debemos trabajar está dado por el sobrepeso y las libritas de más que muchos de ellos han adquirido. En esto se nota también el abandono del ejercicio, la soledad y ansiedad a la que durante aquel tiempo pandémico estuvieron expuestos.

Como se ve, trabajo no falta para los profesores en estos primeros días del reencuentro, gracias a Dios nos animan esos ojos vivaces y alegres, esas risas festivas y ese entusiasmo que casi todos han demostrado al volver a clases. Aunque entre los más pequeños, hablamos de dos y tres años, los lagrimones y llantos sobreactuados se han vuelto a revivir en el jardín de infantes.

Por tanto, antes de enseñar cualquier cosa, trabajemos primero en darles la seguridad y confianza que les haga progresar, avanzar y caminar hacia la autonomía corporal y mental que requerimos como punto inicial del aprendizaje.

 

Dr. Abelardo García Calderón

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