¿Y la autoridad?

Cuando los padres preguntan a los párvulos qué ropa quisieran que les compren; cuando a menores se les pregunta qué desean comer y la mesa familiar es un pedido a la carta, cuando a los profesores se los agrede por parte de los padres de familia por haber llamado la atención a un alumno. Cuando son los policías los que corren apedreados por una turba, cuando prácticamente hay que pedir permiso y entregar mil justificaciones para imponer el orden, nos preguntamos. ¿Y dónde está la autoridad?.

Es verdad, tenemos la prueba palpable de que cosechamos aquello que sembramos. Si los padres esquivan el presentarse como autoridades frente a sus hijos, si los profesores son sancionados por ejercerla, si las autoridades no se atreven a asumir su rol, tenemos claro que la autoridad se ha desvanecido, se deslíe en nuestras manos y por decir lo menos, hemos perdido la capacidad de ejercerla y respetarla.

Así las cosas, debemos tener claro que se vuelve urgente rescatar aquellos principios básicos que son los pilares del Estado y de la convivencia civil. Recordemos que para vivir en comunidad se vuelve imprescindible generar normas y contar con una nación, es decir, con gentes que las sigan y autoridades que las pongan en práctica y en vigencia.

El Estado, si se quiere, es una figura ficticia inventada por la inteligencia humana para facilitar los procesos de convivencia; se fundamenta en la satisfacción de las necesidades de la persona, en la garantía de los derechos y en la exigencia de los deberes que todo ciudadano ha de tener.

Los tiempos nos hablan de que es necesario retomar con urgencia el rescate del principio de autoridad, desde la familia, desde los padres para con los hijos, desde los mayores para con los menores, desde los profesores para con los alumnos, desde los expertos para con los ignaros, desde quienes gobiernan para con los gobernados.

Sin autoridad que genere orden resulta muy difícil vivir en justicia y en paz. Aquello de que esta es: “Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho” tiene que rescatarse. Que reaparezca la autoridad.

 

 

Dr. Abelardo García Calderón

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